viernes, 28 de septiembre de 2012

El alma hecha tatuajes en la piel de Jorge Ortiz

El conocido actor tiene casi toda la superficie de su cuerpo cubierta con diseños que él mismo elabora y concibe. La piel entendida como un lienzo. Además, un lugar donde se puede escribir y, de esa manera, irse de este mundo con un cúmulo de imágenes en el cuerpo que puedan convertirse en un grafiti. Es lo que pretende el actor Jorge Ortiz, quien tiene casi toda la superficie de su cuerpo recubierta por tatuajes que él mismo ha diseñado. EL VACÍO Y LA COMUNICACIÓN. El célebre santero Domingo de la entrañable Cuestión de fe admite que siempre pensó que “después de pasar un buen tiempo frente al público, a veces te sientes un poco falto de contacto o de maneras de contar otras cosas más con tu propio cuerpo”. Esa fue una de las razones por las que eligió tatuarse. “Pensé que mi cuerpo puede ser también casi como un lienzo, una manera de contar muchas cosas”. A los cuatro años empezó, de la mano de su abuela materna, a aprender la lectura y escritura, algo que dominaba a sus siete. A raíz de eso y de otras cosas de su memoria, empezó a ir haciendo pequeñas figuraciones que para él eran importantes. “Me remito a una hoja de cuaderno de escribir, sobre todo la de cuadrícula menuda, porque podías hacer una letra más correcta y ocupaba menos campo”. Otro de los aspectos que marcó mucho su vida fue el juego de la Rayuela. Pero esa rayuela clásica que, al parecer, se ha perdido para siempre y donde el participante iba del uno al diez y después, de la tierra llegaba al cielo como un castigo. RAYUELA, LÍNEAS Y RITOS KALLAWAYAs. Así, de a poco fue combinando el diseño de la rayuela, la cuadrícula de los cuadernos de escritura y todo lo que son las tradiciones andinas. También incluyó en algún momento el budismo zen, que practicaba y fue muy importante en su vida. Rescata la simbología de muchos mitos que antes, en esos rituales de las mesas que se venden, “tenían figuras con símbolos muy particulares e interesantes”. Ahora se ven dólares y otras figuras emergentes de la modernidad, pero “gracias al libro de Louis Girault, Kallawaya, fui extractando los diseños auténticos y en base a ellos fui creando otro tipo de elementos”. Casi todos sus dibujos son lineales, pero de mucho significado para quien respeta estas cosas. ELECCIÓN PARA SIEMPRE. Ortiz, quien a fines del mes anterior fue galardonado con el Tatú Tumpa a la Excelencia y aporte al cine nacional en la IX versión del Festival Iberoamericano de Cine de Santa Cruz, se ha tomado mucho tiempo en hacer pequeños diseños, pruebas y tentativas para ir logrando lo que quiere: tener toda la superficie corporal recubierta. Por lo pronto, las únicas zonas inmaculadas son sus nalgas, órganos genitales, codos, cabeza y manos. “Voy pensando en la totalidad de un diseño para el cuerpo, que ojalá pueda concluir en uno o dos años. Siempre basado en esos elementos: la cuadrícula, el juego de la rayuela y los diseños kallawayas. Asimismo hay otros elementos que todavía están madurando para completarse e integrarse. Es una búsqueda que nunca va a acabar, es la búsqueda de mí mismo”. ¿Tuvo algún problema en su trabajo actoral por los tatuajes? Él dice que no. “Si bien no hice de esto un espectáculo público, muchas personas que requirieron mis servicios como actor saben, no tengo por qué ocultarlo”. Jorge prefiere decirles “hay ciertas partes de mi cuerpo que prefiero no mostrarlas por respeto a mí, a mi trabajo y a las cosas en las que creo”. Hay personas que lo aceptaron y otras tuvieron una visión distinta, sugiriendo adecuar su plástica corporal a los personajes que iba a encarnar. 1996 fue el año en que se hizo su primer tatuaje, dos colas de escorpión unidas, un diseño que creó en esa época por motivos sentimentales. “No me haría nunca un tatuaje temporal. No iría contra mis principios. Las cosas temporales y caducas no sirven; tienen que ser para siempre. Esto no es un divertimento”. Jorge Ortiz / ACTOR Algunos datos de interés HISTORIA: Los tatuajes acompañan a la especie humana desde la época del Neolítico, aunque otras personas consideran que los egipcios fueron de los primeros cultores en el arte de pintar los cuerpos. POLINESIA: De acuerdo con otra teoría, los antiguos habitantes de la Polinesia fueron los primeros en grabarse motivos en la piel. Los hombres no dejaban piel desnuda. Etimología: La palabra tatuaje también tiene un origen polinesio. “Ta” significa golpear. Y “tau-tau”, el choque entre dos huesos. Maoríes: Los originarios de Nueva Zelanda tenían un tatuaje tribal que identificaba a cada individuo y su estatus dentro de un grupo, lo cual daba estatus y rango social. OFENSA: Para los judíos es prohibido marcarse el cuerpo, motivo por el cual la Gestapo los tatuaba como una manera de humillarlos. EJÉRCITO: En Bolivia es muy común ver, en el antebrazo de los varones que cumplieron su Servicio militar, un diseño con el nombre del regimiento en que sirvieron. MODA: Los jóvenes, sobre todo las damas, son quienes más afecto por pintarse recuerdos en distintos lugares tienen en la actualidad. “Soy un ser humano común y corriente que siempre acumula muchas cosas como todas en la cotidianidad, más allá de mi oficio como actor, que es casi secundario”. Jorge Ortiz / ACTOR Una certeza que pocos desean aceptar. “Animal semper tristem post coitum est” (Siempre es triste un animal después del coito), dice el texto pintado en uno de sus brazos y alude no sólo a la petit morte del orgasmo, sino a esa sensación de abandono y soledad que invade al amante luego del asalto sexual. Un solo rostro, pero con dos ojos. La imagen, que asimismo incluye algunas letras y dibujos varios, representa a una divinidad en la parte superior y a una mujer en la inferior. Es algo que tiene que ver con sus creencias religiosas y con la concepción de un Dios sin sexualidad definida. El más reciente de sus diseños. “Sólo el vacío llena”, verso de uno de sus poemas —tiene tres poemarios publicados—, refleja el momento presente por el que pasa. Analizas, piensas, investigas, imaginas y vas conociendo a las personas, explica, y al final de cuentas te quedas con nada, que es lo que verdaderamente importa.

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