domingo, 19 de mayo de 2013

La obsesión de Valeria Lukyanova: Ser una Barbie real

La Barbie humana visitó varios lugares de La Paz y publicó en su página de Facebook fotografías de su estadía. Pero, ¿qui én es esta joven tan particular?

En un reportaje publicado en el periódico londinense The Sun y traducido en el diario La Nación de la Argentina se develan sus secretos y anhelos.

Tal vez sea una chica Barbie, pero su "mundo Barbie" no pertenece al mismo planeta que nosotros. La extraña vida que esconde la obsesión de Valeria Lukyanova por transformarse en la imagen de la icónica muñeca da para una lectura que es, por lo menos, inquietante.

La ucraniana Lera -apócope de Valeria- vive a dieta líquida, está casada y cree venir de un planeta lejano. Y va en serio. Su amiga y compañera de simbiosis, Olga "Dominica" Oleynik explica: "Lera y yo venimos de la constelación de las Pléyades. Ahí todos son como nosotras".

Lera, que acumula más de 668 mil "me gusta" en su página de Facebook y que se refiere a sí misma como "la rusa más famosa del ciberespacio rusoparlante", agregó que ella y su amiga son almas gemelas de otras vidas. Dijo: "La primera vez que vi a Dominica, inmediatamente la reconocí de nuestras vidas pasadas".

Hija de un exDJ y obrero de la construcción y de una empleada del ejército, Lera creció en Tiráspol, capital del territorio separatista de Transnitria, enclave ruso en la República de Moldavia. Tiene una hermana menor, Olga, que estudia en Odessa, donde también vive ella.

A Lera la fascinan las muñecas desde su infancia, y amasó una colección de más de 50 ejemplares. Poco a poco, su fijación con estos perfectos ídolos de juguete se fue diluyendo y empezó a moldearse a sí misma a imagen y semejanza de ellos.

El año pasado, cuando aparecieron las primeras fotos de Lera, muchos se preguntaron si era real, o si ese look tan artificial no era producto de un inteligente retoque fotográfico. Pero ella explicó que sus formas, en apariencia inalcanzables, eran el resultado de entrenar diariamente en el gimnasio, matarse de hambre y hacerse implantes de pechos. Lera confía en que el "prana", la fuerza vital según la tradición hindú, será su alimento.

En una entrevista con un periódico ruso durante la cual sólo tomó un jugo de melón y frambuesa, comentó: "Estoy a dieta líquida desde hace cuatro meses y luego pienso beber sólo agua. Después pienso vivir sólo del prana. Seguí durante muchos años una dieta crudívora, pero para una práctica espiritual más profunda tengo que mejorar".

Por preocupante que sea, la diminuta modelo tiene miedo de engordar, a pesar de que pesa poco más de 44 kilos. Dijo: "Me temo que estoy engordando. Ahora peso 45 kilos, pero antes pesaba 42. Con el tiempo, voy a aprender a ajustar el peso con mi mente".

Cuando le preguntaron cuántas cirugías plásticas se había realizado, respondió: "Una sola, para aumentar mi busto dos talles. Estoy muy contenta, aunque lamento no haberme agregado más. Salvo los pechos, el resto es natural. No me hice extensión de pestañas".

Su historia ha despertado fuertes reacciones, con gente que cataloga a Barbie de "ridículamente superficial", "monstruosa" y "repulsiva". Un mensaje posteado online decía: "Algunas personas en este mundo son extremadamente tristes". Pero ante la crítica, a Lera no se le mueve ni una de sus pestañas de dibujo animado.

"Cuesta mucho trabajo, y alguna gente lo descalifica como si fuese hecho por un cirujano o un artista del fotoshop -declaró al respecto-. Yo no me lo tomo en serio. Me siento halagada. El éxito es así. Me alegra que les parezca irreal. Eso significa que estoy bien encaminada".



En su adolescencia, como todas las chicas de su edad, estaba menos interesada en convertirse en una Barbie humana que en beber y fumar. También comenzó la carrera de arquitectura. (...)

Se graduó con una maestría en arquitectura y planificación urbana de la Academia Estatal de Construcción de Odessa. Aunque declara tener 23 años, se recibió de su maestría en 2007, así que los números no cuadran. Sus amigos de Internet dicen que en realidad tiene 27. Además de modelo y sosía de Barbie, en su sitio web Lera también afirma ser cantante.

Su rango de intereses va de los viajes a la "meditación y el esoterismo". Y con vocabulario propio de los concursos de belleza, la expostulante a Miss Ucrania dice que su misión es "hacer del mundo un lugar mejor".

Lera cree que la verdadera belleza es interior, y por eso se interesa tanto en su costado cósmico.

Así lo explica: "Si una se dedica sólo a mejorar su apariencia y se olvida de su yo interior, a la gente no le va a interesar, porque no sentirá nada.

Muchas personas creen que lo único que hace falta para tener éxito es belleza, pero es mentira: sólo el trabajo espiritual puede dar resultados tangibles".

En una serie de videoblogs que realizó para sus fans, dijo que su objetivo final era que el sol fuese su "única fuente de energía". Y también asegura haber dominado el arte del viaje astral a través del espacio.

Aseguró a sus fans: "le enseño a la gente a abandonar su cuerpo físico y a viajar por el universo infinito".

Pero la vida de Lera también tuvo sus momentos difíciles. A los 14 años, por ejemplo, intentó suicidarse con una sobredosis de pastillas recetadas. Al parecer, su desesperación se debía a un muchacho. Ahora está felizmente casada con Dimitri Shkrabov, aunque no queda claro si su idea de una "relación abierta" se refiere a la honestidad o a la monogamia.

"Dimitri siempre está de mi lado - explicó-. Me quiere y me apoya. Me ama con maquillaje y sin maquillaje. Él se hizo vegetariano estricto mucho antes que yo. Le gustan las montañas y escaló el Monte Elbrus. Fuimos al Everest, fuimos a Nepal y al Himalaya. En general, estamos a favor de una relación abierta".

Lera no quiere tener hijos, porque en su universo las cosas no funcionan así. "Es que no siento el deseo ni me siento capaz de ser madre -dijo-. Soy de otro universo. Allá, todos son asexuales. En mi dimensión, no existen los niños".

Y cuando le preguntaron si ella y su marido eran más bien como hermano y hermana, dio una respuesta incomprensible: "Ese tema no me interesa. O uno está acá, o disfruta de los placeres humanos. No tengo necesidades animales. A algunas personas lo que más les gusta es comer. A otras el sexo. Sólo voy a decir una cosa: cuanto menos hagan eso que llaman amor, mucho mejor".

Irina Pashkeeva, la madre de Lera, apoya en todo a su hija, sin importar de qué planeta diga venir.

Por eso, dijo a la prensa: "Valeria es realmente una buena persona, cariñosa y amigable. Ayuda a todo el mundo. Mi hija es independiente desde que tuvo 16 años. Se graduó del colegio y de la universidad. Es quien es, debido a su gran esfuerzo".




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